¿La paralización del proceso por inactividad del curador procesal justifica el abandono del proceso?

¿La paralización del proceso por inactividad del curador procesal justifica el abandono del proceso?

Un proceso no puede estar indefinidamente paralizado, tiene que haber actividad procesal, caso contrario se declara el abandono y conclusión del proceso, pues, se sostiene que mantener la solución indefinida del conflicto motiva la discordia y la inseguridad, además de presumir que esa falta de interés puede haber llevado a la satisfacción extraproceso de lo requerido – sustracción de la materia –; sin perjuicio de lo expuesto, el abandono del proceso se asume también como una expresión de sanción al litigante moroso.

La actividad procesal debe realizarse de manera diligente y dentro de los plazos establecidos; para alcanzar ello, el juez no solo dirige el proceso sino que tiene el deber del impulso de oficio del proceso, toda vez que su misión es brindar tutela pronta y efectiva a los derechos sustanciales vulnerados; sin embargo, no siempre podrá materializarse el impulso de oficio, sobre todo cuando hay actos que requieren necesariamente la intervención de las partes o de terceros.

Esto significa que no siempre la paralización del proceso puede ser imputable al actuar del juzgador, sino que incluso puede darse que la omisión o demora dependa de una actividad que la ley le impone a los auxiliares jurisdiccionales o al Ministerio Público o a otra autoridad o funcionario público que deba cumplir un acto procesal requerido por el juez.

El inciso 5 del artículo 350 del Código Procesal Civil no hace expresa referencia a la omisión o demora que podrían incurrir los órganos de auxilio judicial en las actuaciones procesales; sin embargo, consideramos que también deben ser comprendidos dentro este supuesto, por tener directa participación en la realización de actos de impulso procesal, de tal manera que la paralización del proceso por su inactividad, no pueda justificar se declare el abandono y la conclusión del proceso.

En este contexto, nos preguntamos, ¿es válido declarar el abandono del proceso, si éste se paraliza por más de cuatro meses, en espera que el curador procesal conteste la demanda?

En un pronunciamiento judicial emitido por la 8ª Sala Civil de Lima, Expediente No. 3611-2007, ordenó que se sobrecarte la demanda al curador procesal en su domicilio procesal, para su contestación; sin embargo, al haber transcurrido más de cuatro meses y no contestado la demanda, se ha declarado el abandono y conclusión del proceso.

Aquí hay dos situaciones procesales que aclarar. La contestación de la demanda es una carga procesal para la parte emplazada, pero constituye un deber del curador procesal, cuando la parte demandada está representada poreste, pues, el curador se desempeña como un órgano de auxilio judicial en el proceso.

La curadoría procesal implica una de las expresiones de la representación judicial. Esta representación permite que una de las partes del proceso pueda actuar en él a través de otra persona debidamente autorizada para ello. El curador procesal es una expresión de este tipo de representación judicial, aunque un sector de la doctrina considera que este tipo de representación se ubica en la representación legal porque es la ley procesal la que otorga facultades al juez para la designación del representante de una persona en el proceso. De manera general podemos decir que curador es quien cuida de algo. Un curador ad litem es la persona designada por el juez para seguir los pleitos y defender los derechos de un menor, de un ausente o del sometido a interdicción civil o a otra incapacidad.

El curador procesal tiene el deber de intervenir en todos los actos que ocurran durante el desarrollo del proceso, cesando su representación solo frente a la comparecencia del demandado. Debe tener la oportunidad de contestar la demanda; sin embargo,, no tiene la carga de reconocer o negar cada uno de los hechos expuestos en aquella o la autenticidad o recepción de los documentos acompañados por el actor. A pesar de que la norma no refiera nada al respecto, el curador podría reservar su respuesta definitiva para después de producida la prueba. Carece de facultades para realizar actos de disposición como allanarse, transar y conciliar; y, no puede ser citado para ejecutar aquellos actos cuya eficacia depende del cumplimiento personal por parte del demandado, como el reconocer firmas.

Felizmente en la casuística judicial encontramos otros pronunciamientos acordes con la función del curador en el proceso, donde no se confunde su rol de colaborador, sujeto a deberes y derechos:

“Si bien el curador procesal ha contestado la demanda fuera del plazo previsto en el artículo 478 del CPC; sin embargo, debe tenerse en consideración la finalidad esencial de la curaduría, la cual es, cautelar los intereses del litigante ausente. La negligencia en la conducta del curador procesal, no debe resultar implicante para los intereses del representado, sin perjuicio que el juez sancione esa conducta”[1].

Como señala el inciso 5º del artículo 350 del Código Procesal Civil, en los procesos en que la continuación del trámite dependiera de una actividad que la ley le impone a los auxiliares jurisdiccionales, la paralización del proceso no genera el abandono; por tanto, si los curadores judiciales son órganos de auxilio judicial, esto es, son auxiliares jurisdiccionales – ver artículos 54 y 55 del Código Procesal Civil –  la omisión en el cumplimiento del acto encomendado no genera el abandono procesal, sin perjuicio de que las dilaciones indebidas que su actuación provoque en el proceso merezcan alguna sanción disciplinaria por el juez, pero, no se traslada la afectación del propio proceso, como es la conclusión de este por inactividad procesal. En tal sentido, compartimos el siguiente pronunciamiento judicial:

“No procede el abandono cuando el proceso se encuentra pendiente de una resolución y la demora en dictarla fuera imputable al juez, o la continuación del trámite dependiera de una actividad que la ley le impone a los auxiliares jurisdiccionales u a otra autoridad que deba cumplir un acto procesal requerido por el juez. Si por el estado de la causa, le corresponde al juez de oficio expedir resolución para la continuación del proceso y este omite dicho impulso, no procede declarar el abandono del proceso porque la paralización de este no ha sido por responsabilidad de las partes sino del juez”[2].

Definitivamente el curador, como órgano de auxilio judicial, es un representante judicial de la parte a la que asiste, y en tal sentido la omisión en la realización de actos procesales específicos debe asumirse como el incumplimiento de deberes al que está sujeto bajo su rol de curador procesal; por tanto, si el curador no cumple con contestar la demanda, corresponderá al juez requerir el cumplimiento de ese acto, sin perjuicio de la sanción pecuniaria que pudiere corresponder al curador que omite ese deber; pero, de ninguna manera podría declararse la rebeldía o en todo caso el abandono del proceso por inactividad generalizada

Pareciera que se incurre en error al apreciar al curador procesal sujeto al cumplimiento de cargas y no de deberes. En atención a ello, la contestación de la demanda constituye un deber imputable a un órgano de auxilio judicial, por tanto, la omisión de ese deber –por más de cuatro meses- no debe llevar a la declaración del abandono por ser un acto propio de la administración judicial.

No podemos dejar de advertir en esta paralización el papel protagónico del juez, como director del proceso, tal como lo consagra el artículo II del Título Preliminar del Código Procesal Civil. Esto significa que el juez, al advertir que el proceso se encuentra paralizado por la inactividad del curador procesal, tiene el deber de impulsarlo, haciendo uso de sus poderes disciplinarios y coercitivos; esto es, requiriendo la ejecución del acto bajo apercibimiento de imponer sanciones pecuniarias y disciplinarias hasta la subrogación del curador procesal si no cumple con sus funciones encomendadas, sin perjuicio de la responsabilidad civil y penal que pudiere haber generado dicha omisión.

Hay que recordar que la condición de curador procesal es una situación asumida voluntariamente por quien decide asumir esa labor, por tanto, desde el momento que acepta desempeñar esa función en el proceso,  tiene que sujetarse al cumplimiento de sus deberes y también a la exigencia de sus derechos, como la retribución de sus honorarios por la función a realizar.

Por último, la paralización del proceso, a la espera de que el curador procesal conteste la demanda, no solo encierra un cuestionamiento al órgano de auxilio judicial – curador – por la omisión en el cumplimiento del deber, sino también acoge el cuestionamiento al juez del proceso por no haber cumplido con su deber de dirección e impulso de oficio, pues, corresponde a dicho juez requerir la ejecución del acto pendiente e incluso hacer uso de sus facultades disciplinarias para tal fin e incluso hasta la subrogación del cargo.

[1]            Ledesma Narváez, Marianella. Exp. Nº 1123-99, Sala de Procesos Abreviados y de Conocimiento,. Jurisprudencia Actual, Tomo 5, Gaceta Jurídica, Lima, 2002, p. 316.

[2]       Ledesma Narváez, Marianella. Exp. Nº 3964-97, Tercera Sala Civil,. Jurisprudencia Actual, Tomo 2, Gaceta Jurídica, Lima, p. 390.

Magistrada del Tribunal Constitucional

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