Donald Trump continúa con su proyecto del muro fronterizo/divisor entre Estados Unidos y México

El avión presidencial Air Force One en el que viajó el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, aterrizó a horas de la mañana del 13 de marzo del presente año en el la Estación Aérea del Cuerpo de Marines de Miramar, localizada alrededor de 20 km al norte del Condado de San Diego, California.

El motivo de la primera visita como presidente electo al estado de California estuvo centrado en la inspección, presencial, de 8 prototipos de muros, ubicados en el cruce fronterizo de Otay Mesa, los cuales fueron construidos como parte del proceso de una marcada división fronteriza y lucha contra la migración que, él mismo, promueve desde su llegada a la Casa Blanca.

Según las pautas de licitación, el muro debe resistir a golpes de herramientas tales como mazos o sopletes, además de que tiene que impedir que las personas lo escalen o lo atraviesen por medio de túneles subterráneos.

Trump no ocultó sus preferencias con respecto a las características del muro, expresando que debe de estar hecho con cemento solido o acero y que se pueda ver a través de este. También, la parte superior de la estructura debe ser grande, con la finalidad de que ni siquiera “escaladores profesionales” puedan treparlo.

Según los cálculos de la Agencia de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP, por sus siglas en inglés) el monto estimado que se invertiría para la construcción del muro seria de más de US$30.000 millones para los próximos 10 años. Esto incluye los gastos en formación y contrato de personal, nueva tecnología y la construcción de carreteras de acceso.

Finalmente, el presidente Trump afirma tener una muy buena relación con México y que, de alguna manera, cumplirá su promesa de que México pagará la construcción. Sin embargo, la negativa rotunda del gobierno mexicano sobre dicho pago muestra otra realidad.

Fuentes consultadas:


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