Campesino: El minero NO come de tu pobreza

Campesino: El minero NO come de tu pobreza

¿Sabes cuál es el verdadero poder de negociación de un propietario al negociar con un minero? ¿Es el minero el eterno abusador?

La típica imagen que todos tenemos de una negociación para comprar tierras es la del campesino sin ningún tipo de derecho que es materia de abuso por parte de la empresa minera.

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Esta imagen, si bien típica, es similar a la de duendes, Jarjachas, trolls, dragones, gigantes o princesas encantadas. Se trata de una imagen rodeada de mitos que vamos a cuestionar.

Mito 1: El campesino no tiene derecho frente a la empresa

El artículo 7 de la Ley de Tierras, Ley N° 26505, dispone que la utilización de tierras para el ejercicio de actividades mineras requiere acuerdo previo con el propietario o la culminación del procedimiento de servidumbre.

Traducido al castellano, la empresa minera no puede realizar ningún tipo de actividad si no cuenta previamente con el asentimiento del campesino.

Claro, podrán decirme que la servidumbre es  el vehículo a través del cual las empresas se quedan con las tierras.

Bueno, lamento comentarles que desde que se publicó la Ley de Tierras en el año 1995, no se han otorgado más de 5 servidumbres mineras y, por el contrario, se han negociado probablemente cientos de contratos para el uso de tierras.

¿La servidumbre es una solución? Claramente no. ¿Entonces la expropiación, la llamada venta forzada contra la voluntad del propietario? Tampoco, eso solo está vigente para el Estado no para el resto de los ciudadanos de a pie.

Nuestra primera conclusión es que las los campesinos sí tienen derechos que obligan al minero a negociar con ellos a efectos de poder desarrollar su actividad.

Mito 2: Adquiridas las tierras los mineros expulsan a los campesinos

Las empresas de la moderna minería no son el equivalente a los villanos de Avatar que destruyen la forma de vida de las comunidades para aprovecharse de los recursos naturales, ni son el pishtaco que viene a extraer la grasa de los campesinos.

Por el contrario, las empresas mineras internacionales tienen algo de mucho valor que buscan proteger: REPUTACIÓN.

La reputación corporativa es una forma de creación de valor para el accionista, por lo que a fin de evitar una afectación a dicho valor, las empresas mineras han puesto en acción una serie de mecanismos que buscan asegurar la transparencia en las transacciones y un correcto reasentamiento de los expropietarios.

Entre estos mecanismos destacan las políticas del Banco Mundial para reasentamiento involuntario o salvaguardas sociales.

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¿Y qué es eso? Bueno, son ciertos lineamientos que fija el Banco Mundial y que deben aplicar los proyectos que este financia. Sin embargo, han sido adoptados por otras empresas (como las mineras) a efectos de contar para sus actividades con estándares internacionales aceptables para todos.

Esta política parte por el desarrollo de un plan de reasentamiento que defina las acciones a seguir y por brindar toda la información a las personas a ser reasentadas, lo que también incluye asistencia, nuevas viviendas para los reasentados, apoyo luego del desplazamiento para asegurar que pueden restablecer sus medios de subsistencia, entre otras actividades.

Cabe preguntarse: ¿Cuál es el negocio de ser un despiadado abusador? No lo sé, porque no veo cómo abusar de las personas vaya a mejorar la reputación y aumentar el valor de la empresa.

Segunda conclusión: Las mineras deben mantener una buena reputación para aumentar el valor de la empresa, por eso no expulsan a los expropietarios, sino que siguen claros protocolos internacionales para su reasentamiento.

Mito 3: Una vez iniciado un proyecto minero no hay quien lo pare

Tamboraque, Conga, Tía María.

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¿No hay forma de afectar el desarrollo de un proyecto minero?

Por supuesto que sí.

Hay muchas formas en las que diferentes actores y por diferentes razones han suspendido la ejecución de proyectos mineros afectando no solo a la empresa y sus accionistas, sino también paralizando importantes inversiones para todo el país que habrían tenido un importante efecto positivo en el PBI nacional.

Entonces, ¿es lógico pensar que todas las empresas mineras tienen una vocación natural para buscar la tormenta perfecta, sabotear sus propios proyectos, dañar a sus accionistas y al Estado?

No me parece.

Tercera conclusión, si Napoleón tuvo su Waterloo, una empresa minera también lo puede tener.

Mito 4: Al minero sólo le interesa comprar tierras, luego se olvida de la gente

Imagínese que usted se compra una casa, estafa al comprador que había sido un vecino de toda la vida en el barrio y se dedica a pelearse con el resto de vecinos.

¿Va a vivir tranquilo? ¿Lo van a dejar vivir tranquilo? Claramente no.

Lo que va a suceder es un escalamiento del conflicto al punto que lo fuercen a cambiar de actitud o a que se vaya.

Ningún inversionista a largo plazo quiere que su inversión esté en riesgo, así que busca protegerla trabajando en su reputación, en desarrollar actividades de desarrollo sostenible en beneficio de la comunidad.

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En otras palabras, se tratar de aportar a la comunidad que ha recibido al inversionista y con la cual debe mantener las mejores relaciones.

Uno de los mejores negociadores de tierras que he conocido decía: “Somos serios al hacer el negocio para reírnos juntos después.”

La idea, pues, es ser justos, serios y respetuosos al momento de negociar porque esto no termina con la compra, hay toda una relación por delante con los vecinos que debe desarrollarse, cultivarse y enriquecerse para el bien de todos.

Estas iniciativas no quedan en el aire, pues deben ser declaradas por la empresa minera en su Declaración Anual Consolidada, dándole seguimiento la autoridad. Por lo tanto, estamos ante una conducta que además ha sido incorporada en nuestra legislación.

Cuarta conclusión, si alguien piensa que comprar tierras es todo lo que hay que hacer no ha entendido la complejidad de las relaciones con los stakeholders y está, en términos de sabiduría popular: “Más perdido que Adán en el día de la madre.”

Final

Vivimos en un mundo en el cual la realidad convive con el mito y, muchas veces, nos dejamos llevar por el mito.

Sin embargo, todo mito tiene su base en la realidad, con lo que detrás de cada mito que hemos conversado hay una verdad oculta, una pesadilla, un abuso, un error por corregir.

No te confundas, pues con las sombras en la noche, enciende la luz del razonamiento para identificar cuáles son los verdaderos problemas y soluciónalos.

Gerente Legal de Anglo American S.A

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