Diferencia entre terrorismo e insurgencia: elementos más importantes

Diferencia entre terrorismo e insurgencia: elementos más importantes

El fenómeno del terrorismo no es, en modo alguno, un asunto actual. Los especialistas en la materia califican como actos terroristas hechos de la historia que van desde la rebelión de Espartaco (año 75 d.C.) hasta algunas prácticas realizadas en las Cruzadas (1095 – 1291), pasando por manifestaciones  durante la llamada revolución industrial. Y es que parece ser que la dominación ejerciendo el miedo ha sido y siempre será una tentación ejercida frente al poder o desde el poder mismo.  Es por ello  que el Departamento de Estado de los EEUU definió al terrorismo como ¨el uso calculado de violencia ilícita para inculcar miedo con la intención de coercionar o intimidar gobiernos y sociedades en la búsqueda de objetivos que por lo general son políticos, religiosos o económicos¨. Lo que podemos afirmar es que el terrorismo ha acompañando al hombre prácticamente desde la formación de las naciones y no puede negarse que su afianzamiento evidenció un notable impulso a partir del siglo XX.  Así, los llamados ¨movimientos de liberación nacional¨ organizados fudamentalmente en África, fueron caldo de cultivo de actividades terroristas ejm: Argelia, Angola, Mozambique y el Congo estuvieron plagadas de terrorismo de todo nivel. En el Perú del siglo pasado existen antecedentes de violencia política y de enfrentamiento al poder del Estado con las guerrillas de inspiración cubana de los años sesenta.

El surgimiento de Sendero Luminoso iría incubándose fundamentalmente desde el seno de la Universidad de Huamanga hasta lograr las dimensiones apocalípticas al que pudo llegar. Hoy en día, si bien Sendero Luminoso ha dejado de ser una amenaza para la gobernabilidad del país y ya es en la práctica imposible que obtenga la captura del poder como estuvo muy cerca de hacerlo, es necesario tener en cuenta que su desafío a la democracia se mantiene vigente y, lamentablemente con posibilidades de expresión a partir de su ya innegable alianza con el narcotráfico y la minería ilegal. El movimiento terrorista más letal del mundo es, sin duda, Al Qaeda.  Y tal dimensionamiento es debido a su gran capacidad de emplear métodos heterodoxos–pragmáticos para desarrollarse mediante acuerdos estratégicos con el narcotráfico, bandas de falsificadores, lavadores de dinero e incluso con el fenómeno de las pandillas como la llamada ¨maras salvatruchas¨.

Esto nos lanza una voz de alerta que no debe desconocerse para no repetir el pasado. Sendero Luminoso está cambiando de piel y si no se le hace frente en forma decidida mediante el uso de las modernas técnicas de inteligencia y la tecnología necesaria, mas temprano que tarde estaremos volviendo a lamentar una nueva negación de la realidad que, como antaño, en que se llamó ¨abigeos¨ a los terroristas, tiñó de sangre al país y carcomió la esperanza de millones de peruanos. Hay autores que encuentran diferencias entre insurgencia, subversión y terrorismo. La insurgencia es un levantamiento popular . La subversión hace alusión a un movimiento que hace uso de la fuerza para cambiar el régimen, las reglas de juego. Sin embargo, hasta ese punto, aún no se puede hablar de terrorismo, ya que el calificativo de terrorista se aplica a las acciones, a los métodos criminales y sanguinarios, a las matanzas de inocentes para alcanzar un fin político.

En este sentido, una organización terrorista es aquella que utiliza estrategias que implican la matanza de inocentes. Ese fue el caso de Sendero Luminoso que asesinaba a todo aquel que considere como opositor, a todos aquellos que no pensarán como ellos. Sendero Luminoso fue una organización fundamentalista, terrorista, sanguinaria e irracional. La mejor forma de hacer una reconciliación nacional es acercando al Estado a la Sociedad, que la presencia estatal se haga sentir en los pueblos antes olvidados, que los excluidos sean tomados en cuenta, que se tenga como prioridad al campesinado y las poblaciones selváticas.

Existen otros autores que definen hacen una diferencia analítica entre terrorista y guerrilla por la formas de empleo de violencia organizada contra el Estado por ejemplo:

Terrorismo( Función de violencia) : Principalmente simbólico-comunicativa

Terrorismo ( apoyo social):              Limitado a pequeños grupos de intelectuales pertenecientes a la clase media

Terrorismo ( Factor territorial):         Sin base territorial

Terrorismo ( Dinámica):                   Sin posibilidades de asumir el poder político-militar, más bien contraproducente

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Guerrilla ( Función de violencia) : La aplicación de la violencia sirve a fines instrumentales

Guerrilla ( apoyo social):              Incluye capas sociales más amplias, en particular la de la población rural

Guerrilla ( Factor territorial):         Con base territorial

Guerrilla ( Dinámica):                   Con posibilidad eventual de asumir el poder político-militar

Ambas formas de comportamiento insurgente se aplican preferentemente cuando un grupo más débil se levanta contra un adversario militar mente superior. La guerrilla se basa en la idea de compensar la inferioridad militar mediante una manera irregular de luchar, ganando así tiempo para poder movilizar las fuerzas propias hasta igualar las del enemigo o superarlas. En cambio, el terrorista renuncia de antemano a poder competir con el Estado a nivel militar, en lugar de ello confía en el efecto psíquico de sus acciones violentas. Citando a Wordemann, “la guerrilla procura ocupar él espacio, mientras que el terrorismo se esfuerza por ocupar el pensamiento”. [1]

Identifique y analice las características principales de la seguridad internacional actual y su impacto en los escenarios regionales, incluyendo los actores principales y las relaciones de poder

El surgimiento de nuevas franquicias criminales y Terroristas híbridas en América Latina presenta una amenaza de seguridad de primer nivel para los Estados Unidos. En muchos casos  estas organizaciones operan bajo amplia protección estatal y contraminan la gobernanza democrática, la soberanía, el crecimiento económico, el comercio y la estabilidad  de los países. Con el fin de la Guerra Fría se dió el fin negociado de varios conflictos armados y el desmoronamiento del marxismo, la mayoría de grupos armados se insertaron en el proceso democrático. Sin embargo, no fue así para todos los grupos, y actualmente se ve una vez más el patrocinio de grupos armados no estatales en América Latina bajo el estandarte de la “Revolución Bolivariana.”

Durante las dos últimas décadas ha existido interacción entre grupos del COT a través de varios continentes y se ha evidenciado el flujo de cocaína sudamericana, a través de Venezuela, hacia el África Occidental pasando por Mali, Guinea Bissau, y otros estados frágiles, con posibilidades de beneficiar no sólo a las estructuras tradicionales del COT de la región, sino también a entidades terroristas. Las  situaciones anteriormente descritas indican la existencia de múltiples grupos, tanto terroristas como criminales y también algunos estados extra-regionales, que están ampliando y profundizando sus relaciones, lo cual sugiere que la tendencia podría extenderse más allá de Latinoamérica. Asimismo, podemos afirmar que existe una profundización de la penetración de los estados por el COT.

De la misma manera, el COT amenaza los intereses económicos de EE.UU. y  es capaz de producir daños considerables al sistema financiero mundial al subvertir los mercados legítimos. Asimimo, los grupos terroristas e insurgentes buscan cada vez más financiamiento y apoyo logístico por medio del crimen y las redes criminales. Podemos afirmar que los Estados criminalizados usan frecuentemente al COT como especie de estrategia de gobernanza.

A medida que se van consolidando las relaciones estatales, los conductos criminales-terroristas recombinantes se arraigan más y por ende son más peligrosos. Dentro de éste  ambiente se abren una cantidad de opciones, desde la venta de armas, el uso de aviones del estado, hasta el fácil acceso a las estructuras bancarias por lo que los gobiernos no pueden controlar el tráfico de drogas, armas, etc.

Estos mercados ilegales están dominados por redes ágiles, multinacionales y con abundantes recursos que vienen potenciados por la globalización por lo que hay que considerar que no hay límites geográficos, los gobiernos están limitados por su soberanía, los incentivos para superar las barreras puestas por los gobiernos son gigantescos y  las redes prescinden de la burocracia. Ante este fenómeno lo importante son conceptos de soberanía más flexibles,  fortalecimiento del multilateralismo,  establecimiento de nuevos mecanismos e instituciones y mejorar la regulación.

El control de grandes extensiones de territorio en América Latina por los grupos no-estatales, facilita el movimiento de productos ilegales por medio de redes de conductos transcontinentales y a su vez contramina la estabilidad de una región. La amenaza crece cuando los grupos criminales/terroristas anidan dentro de los gobiernos que se alinean ideológicamente, como es el caso de Irán y los estados bolivarianos de América Latina, que han sido identificados como patrocinadores de grupos designados como terroristas y narcotraficantes.

Las Amenazas del COT constituyen solo una parte de las amenazas geoestratégicas que están surgiendo para EE.UU. Los Estados criminalizados actualmente están extendiendo su asimiento sobre el poder a medida que van fortaleciendo sus alianzas con estados externos hostiles y actores cuasi-estatales como son Irán y Hezbollah. Actualmente, se han dado claras declaraciones de intensión por los estados bolivarianos de ayudar a Irán en sus esfuerzos por esquivar el régimen de sanciones establecidas por mandato internacional.

Los Actores armados no‐estatales se definen en: grupos terroristas, organizaciones criminales transnacionales, milicias, insurgencias (En Colombia y Perú han sido denominadas grupos terroristas por Estados Unidos) y cada grupo tiene características operativas distintas que deben ser comprendidas para poder apreciar el desafío que presentan. Los diferentes actores no necesariamente son aliados, y de hecho a veces son enemigos, con frecuencia  forman alianzas de conveniencia.

Aun los violentos carteles de droga, que con frecuencia libran batallas territoriales, también con frecuencia acuerdan treguas, aunque la mayoría termina cuando ya no son de beneficio mutuo.

A pesar de que los actores no estatales conforman la mayor parte de los agentes criminales involucrados en actividades ilícitas, los actores estatales juegan un papel cada vez más importante. Dicho Papel se relaciona en parte a la disponibilidad de territorio para los conductos.

Los Grupos del COT pueden explotar las vulnerabilidades de estados débiles, pero también prosperan de servicios provistos por estados más fuertes. En tanto, la ausencia del estado puede ser producto de un intento exitoso de grupos del COT por ganar dominio local, pero puede ser también resultado de una percepción entre la población local de que el estado representa una amenaza hacia sus comunidades, su sustento, o sus intereses. Tales percepciones podrían resultar no tanto de estados débiles, como de estados fuertes o en recuperación que tratan de erradicar la corrupción. Los estados débiles y capturados son los cuales la autoridad gubernamental ha sido tomada por grupos del COT, quienes a su vez son los principales beneficiarios de los ingresos de la actividad criminal. Un ejemplo de lo mencionado es el siguiente: los dirigentes militares y políticos de Venezuela han permitido que las FARC transporte cocaína a través de Venezuela hacia el África Occidental y luego comparten las ganancias.

El apoyo más activo que brindó Venezuela a las FARC  a través de Chávez y se dió cuando dicha organización se había convertido principalmente en una organización narcotraficante, dejando en segundo lugar su función de insurgencia política.  Actualmente, existe evidencia de que el gobierno venezolano, bajo el mando de Chávez, está promocionando activamente a los narcotraficantes y grupos del COT/terroristas, en particular, las FARC y Hezbollah. Aunque el Brasil y el Perú no apoyan activamente a las FARC, tienen sus propios problemas con el narcotráfico, y ejercen poco control sobre sus regiones fronterizas.

A Pesar de esta realidad geográfica y geopolítica, Colombia se ha propuesto un costoso esfuerzo por restablecer el control estatal en muchas regiones dentro de su propio territorio nacional. El costo sube cuando los grupos criminal/terroristas como las FARC se convierten en instrumentos de la estrategia política regional de un estado.

América Latina no es vista generalmente como parte del fenómeno de regiones apátridas, presenta múltiples amenazas centradas en estados criminalizados, su alianza híbrida con patrocinadores extra-regionales del terrorismo y actores no-estatales del COT. En zonas fuera del control gubernamental, el estado es ineficaz, lo que contribuye al problema de la gobernanza debido a la corrupción y negligencia. Hoy en día existe evidencia contundente de que los estados del eje bolivariano, bajo el liderazgo de Venezuela, toleran el incremento de actividad criminal en sus territorios y auspician a grupos armados no-estatales.

Es imperativo que la comunidad de inteligencia, las fuerzas armadas, y las agencias de orden público desarrollen un entendimiento mucho más profundo y matizado de la manera cómo los estados criminalizados/grupos del COT/terroristas y los estados hostiles y los actores extranjeros no-estatales explotan los espacios no gobernados y apátridos en zonas bastante cercanas a las fronteras de EE.UU.

Por lo tanto, una estrategia eficaz para combatir el COT debe basarse en una fundación sólida de inteligencia regional, la cual, aunque conocedor de los vínculos regionales primordiales. Actualmente existe una nueva prioridad de primer nivel para la seguridad nacional, debido a los nuevos actores regionales.

Conclusiones: El Hemisferio enfrenta hoy amenazas tradicionales y nuevas que demandan innovar un enfoque multidimensional de la seguridad hemisférica que, en mi opinión, debería tener como base jurídica la Carta de las Naciones Unidas y la Carta de la OEA. El desafío prioritario es consolidar la paz, que es el valor fundamental que sustenta la democracia, la justicia, y el respeto a los derechos humanos y al derecho internacional. Para ello existen mecanismos de cooperación entre estados contra las amenazas. Cada Estado determina sus prioridades nacionales en seguridad y según eso define sus estrategias, planes y acciones a nivel hemisférico.

Entre los nuevos desafíos tenemos: el terrorismo, la delincuencia organizada transnacional, la corrupción, narcotráfico, lavado de activos, tráfico de armas, pobreza extrema, desastres naturales, pandemias, trata de personas, riesgos del transporte marítimo de materiales, posesión y uso de armas de destrucción masiva, migraciones no controladas, delincuencia cibernética, amenazas a la infraestructura crítica, seguridad para el transporte y seguridad portuaria, etc.

El Perú enfrenta diferentes amenazas, la primera es la delincuencia organizada –principalmente el narcotráfico- que atenta contra la seguridad de las instituciones y de los ciudadanos. De hecho la inseguridad ciudadana, el problema que más afecta hoy a los peruanos, es producto en buena medida del accionar del narcotráfico nacional e internacional, además de la pobreza, la falta de educación y las deficiencias estructurales del estado. También arrastramos problemas de años anteriores como el terrorismo.

[1] Terrorismo y Guerrilla. La violencia organizadacontra el Estado en Europa y América Latina. Un análisis comparativo. Peter Waldmann

Abogada experta en Derecho Internacional y Catedrática en la Universidad de Lima

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