UN75: ¿De dónde venimos y a dónde vamos?



Entre 1939 y 1945, se desarrolló un conflicto que tuvo proporciones gigantescas: La Segunda Guerra Mundial, que dejó un saldo de entre 70 a 85 millones de personas fallecidas. Europa ya había sufrido muchísimo por la Primera Guerra Mundial, por la muerte de 20 millones de personas, y 10 millones más que sufrieron invalidez permanente. Pero la segunda guerra tuvo muchísimos más efectos devastadores, no sólo en términos de vidas perdidas, sino en términos económicos y bélicos, ya que se comprobó, de primera mano, los efectos de la bomba nuclear.

En este contexto, los líderes de las potencias victoriosas entendieron que era necesario buscar un nuevo orden. En palabras de Óscar Schiappa-Pietra, “Esa realidad convenció a los líderes políticos de la época que resultaba urgente fundar un nuevo orden internacional que, rompiendo con el pasado, no fomentase la guerra como gramática de las relaciones entre Estados; y que no tolerase, invocando la soberanía estatal, abusos atroces contra los derechos personales.”[1]

Es así como, 46 naciones se reunieron en San Francisco, California, en una Conferencia para redactar la Carta constitutiva de una organización internacional. En esta conferencia, los delegados deliberaron sobre la base de propuestas preparadas por los representantes de China, la Unión Soviética, El Reino Unido y los Estados Unidos en Dumbarton Oaks, Estados Unidos, entre los meses de agosto y octubre del año previo. Así, llegaron a un texto, la Carta de las Naciones Unidas, que fue firmado el 26 de junio de 1945 por representantes de 51 países. Meses después, Polonia firmó la carta, sumándose así a la lista de los Estados Miembros fundadores.

Meses después, el 24 de octubre, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) empezó a existir oficialmente con la ratificación de la Carta por parte de China, la Unión Soviética, el Reino Unido, los Estados Unidos y una gran parte del resto de signatarios. Tiene, como principal objetivo, mantener la paz y la seguridad internacional, así como constituirse en un mecanismo para promover la cooperación mundial.

Hoy por hoy, la ONU está compuesta por 193 Estados Miembros y posee diversos órganos, tales como la Asamblea General, en la que están representados los 193 miembros y cuentan con voto igualitario, el Consejo Económico y Social, el Consejo de Seguridad, entre otros. Pero, independientemente de los propósitos de sus órganos, el objetivo en común de esta organización internacional es la resolución colectiva de problemas que involucren a sus miembros.

El 24 de octubre de este año, la ONU cumplió 75 años, y el mundo en el que se desenvuelve se radicalmente distinto al cuál en el que se creó. Por ello, en este artículo analizaremos si aún esta organización cumple con sus objetivos, cuáles son los retos a los que se enfrenta, y cómo debe reaccionar ante ellos.

 

  1. EL CONSEJO DE SEGURIDAD Y EL BALANCE DE PODERES: 

Como ya mencionamos, en 1945, 46 naciones (a las que luego se sumaría Polonia) firmaron la Carta de Naciones Unidas, y hasta hoy, se han ido adhiriendo nuevos Estados Miembros, hasta lograr un total de 193 países. En esta línea, tal como señala Schiappa-Pietra, “Las Naciones Unidas puede reivindicar el haber logrado la membresía en su seno de casi la totalidad de los Estados soberanos.”[2]

Sin embargo, en su génesis, la ONU delegó el poder de tomar decisiones vinculantes en el Consejo de Seguridad, el órgano dedicado a preservar la paz y la seguridad internacional. Pero, además, creó una composición particular para este órgano. Del total de 15 miembros, 5 de ellos serían permanentes, mientras que los otros 10 rotarían. El artículo 27.1 de la Carta de la ONU reconoce como miembros permanentes a los grandes ganadores de la Segunda Guerra Mundial: Estados Unidos, Rusia (en ese entonces, la Unión Soviética), Reino Unido, Francia y China.

Además, el artículo 27.3 les concede a estos miembros permanentes el derecho a veto, que les permite denegar la aprobación de una resolución del Consejo tan solo con su voto negativo. Este derecho, que en un principio estaba planteado con el objetivo de mantener el balance de poderes en el mundo, ha sido utilizado exageradamente por estos países. Desde 1945 hasta 2016 (fecha de reporte de la ONU), se ha vetado un total de 278 veces, de las cuales Rusia lo ha ejercido en 136 oportunidades. Sin embargo, 108 de ellas se dieron hasta 1965. Por otro lado, Estados Unidos ha ejercido su veto en 77 oportunidades, la mayoría de ellas desde 1985, y vinculadas principalmente al conflicto árabe-israelí.[3] Ello permite sostener que el veto es ejercido políticamente, para salvaguardar intereses de los miembros permanentes.

Así las cosas, ¿por qué aún se mantiene el derecho a veto? La respuesta es simple: para mantener el balance de poder en el plano internacional. Sin embargo, en 1945, era claro que el poder en el plano internacional estaba dividido entre Estados Unidos y Unión Soviética, quienes emergieron como las dos superpotencias durante la Guerra Fría. Los demás aliados (Reino Unido, Francia y China) tenían menos poder que las dos superpotencias, pero igual tenían cierta importancia en el plano internacional. Hoy, la balanza de poder ha cambiado radicalmente.

Tal como señala Joseph Nye, en el mundo actual debe entenderse que “(…) el poder es distribuido entre países siguiendo un patrón que se parece a un complejo juego de ajedrez tridimensional. En el tablero superior (se encuentran) los asuntos político-militares, (…) en el tablero (del medio se encuentra el poder) económico (…). Y en el tablero inferior (…), las relaciones transnacionales.”[4] En esta línea, es posible el poder ya no lo detentan únicamente los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, sino también otros países como Alemania y Japón, quienes tienen poder económico y también en materia de relaciones transnacionales.

Además, si bien es cierto Rusia es un país importante en el concierto internacional, China ocupa ahora un lugar preponderante en la comunidad internacional, principalmente por el poder económico que ejerce. Esto lleva a la poca capacidad de generar consensos, lo que se traduce en que el Consejo de Seguridad no pueda tomar decisiones rápidas en materias importantes, como la regulación de la seguridad en el ciberespacio, o frente a la aparición del terrorismo internacional.

En este sentido, es vital que la estructura de Naciones Unidas responda a los tiempos actuales, y refleje el nuevo balance de poder. Además, es fundamental regular el veto para poder evitar excesos y permitir acciones más rápidas.

 

  1. MANTENIENDO LA PAZ EN EL MUNDO:

Las Naciones Unidas, en el artículo 1 de su carta constitutiva, tiene como objetivo fundamental mantener la paz y la seguridad en el mundo. Incluso, en el artículo 2.4°, proscribe el uso o amenaza de la fuerza entre sus Estados Miembro. Incluso, los llama a solucionar sus controversias por medios pacíficos.

Ciertamente, este objetivo es trascendental, debido a los múltiples conflictos en el mundo. Hoy, por ejemplo, arrecia un conflicto entre Azerbaiyán y Armenia, que se disputan la zona del Alto Karabaj. Desde el 27 de septiembre de este año se registraron movimientos militares a lo largo de toda esta zona, causando bajas en ambos países. Ante esto, el 30 de septiembre, 3 días después de que estallaran los enfrentamientos, el Consejo de Seguridad emitió un comunicado de prensa en donde llamaba a ambos países a detener los enfrentamientos y retomar las negociaciones de paz.[5] A ellos se sumó el Secretario General de Naciones Unidas, quien condenó las acciones militares[6] y pidió tanto a Azerbaiyán como a Armenia proteger a la población civil durante los enfrentamientos.[7] Sin embargo, hasta el momento, los enfrentamientos no cesan.

Pero este no es el único conflicto en el mundo. La ONU también debe afrontar conflictos como los de Yemen y Siria, así como el riesgo latente de enfrentamientos en Chipre, así como en la región de Cachemira, entre la India, Pakistán y China. A primera vista, la evidencia parece apoyar la tesis de que la ONU no ha logrado su objetivo de mantener la paz en el mundo.

Sin embargo, hay que analizar a detalle esta situación. ¿Realmente la ONU no ha contribuido en lograr el objetivo de mantener la paz?

Veamos el caso de Yemen. Si bien es cierto que, por el balance de poderes explicado antes, el Consejo de Seguridad ha tomado muy pocas acciones militares en Yemen, la ONU sí ha servido como plataforma para coordinar acciones diplomáticas y humanitarias. En el 2018, los rebeldes houthies y el Gobierno de Yemen firmaron, en la ciudad de Estocolmo, bajo la mediación de la ONU, un Acuerdo para la desmilitarización del puerto de Al Hudeida, y su entrega, así como la de los puertos de Al Salif y Ras Aissa, a las fuerzas de seguridad locales.

Lo cierto es que, tal y como señaló el Secretario General de la ONU, se ha recrudecido el conflicto en la región de Hudeyda, donde se ubica el puerto, menoscabando la integridad del Acuerdo. Sin embargo, Guterres ha llamado a la comunidad internacional a que apoyen en el cumplimiento del Acuerdo de Estocolmo, pidiéndoles un cese al fuego inmediato para luego buscar una salida negociada.[8] Esto es un ejemplo de que la ONU aboga por salidas diplomáticas, pero muchas veces adolece de mecanismos para poder implementar estas medidas para la paz.

Además, en junio de este año, Guterres anunció que la comunidad internacional se comprometió a donar 1,350 millones de dólares para que puedan implementarse diferentes programas de mitigación de los efectos del conflicto armado, tales como la desnutrición, la falta de servicios básicos.[9] Esto demuestra que la ONU no solo aboga por medidas para alcanzar la paz, sino también por medidas humanitarias para proteger a la población de los terribles efectos de las guerras.

En resumen, podemos afirmar que la ONU sí trabaja por lograr la paz en el mundo, pero se requiere robustecer su trabajo y sus mecanismos para implementar medidas que busquen la paz. Además, se requiere que la comunidad internacional apoye directamente el trabajo de la ONU y del Secretario General Guterres para cumplir este objetivo.

 

III. CONCLUSIONES:

Luego de 75 años, las Naciones Unidas enfrenta nuevos desafíos, planteados por el desarrollo del mundo, la economía y la sociedad misma. Los cambios de poder en el mundo han derivado en que la ONU no pueda cumplir su objetivo de mantener la paz y la seguridad. Sin embargo, es innegable la importancia que tiene esta organización en materia humanitaria, así como un foro de cooperación para sus miembros.

Es por ello que la ONU tiene que adecuarse a la realidad del mundo de hoy. Debe fortalecer no sólo su estructura interna, sino también sus mecanismos para asegurar el cumplimiento de sus recomendaciones. Debe seguir constituyéndose en el foro por excelencia para lograr soluciones multilaterales a problemas globales. Para ello, no sólo se requiere de la acción concertada de aquellos que laboran en la ONU, sino, y sobre todo, de la voluntad de todos los Estados Miembros.

 

Hoy, en su 75 aniversario, la ONU, y sobre todo la comunidad internacional, deben tener presentes las palabras del difunto secretario general de la ONU, Kofi Annan: “Creo que nuestro mundo necesita un instrumento de acción global como nunca antes en la historia. Creo que las Naciones Unidas son el instrumento para asegurar la paz y para dar a las personas en todas partes, en los países más pobres como en los más ricos, un interés real en esa paz al promover el desarrollo y alentar la cooperación. Pero las Naciones Unidas son solo un instrumento, un actor que necesita apoyos y pistas de sus directores, por eso parafrasearé a Winston Churchill: Danos las herramientas, la confianza, la autoridad y los medios, y haremos el trabajo.”

[1] Schiappa-Pietra, O. (2020, octubre 23). 75o Aniversario de las Naciones Unidas. RPP. https://rpp.pe/columnistas/oscarschiappapietra/75o-aniversario-de-las-naciones-unidas-noticia-1299972.

[2] Ibid.

[3] Revista Zero. (2016, octubre 11). El veto, el comodín del Consejo de Seguridad. https://zero.uexternado.edu.co/el-veto-el-comodin-del-consejo-de-seguridad/. Ver también Naciones Unidas. (s. f.). Security Council – Veto List (in reverse chronological order). Dag Hammarskjöld Library. Recuperado 31 de octubre de 2020, de https://research.un.org/en/docs/sc/quick/veto.

[4] Nye, J. (Ed.). (2004). Soft power and American foreign policy. En Soft Power (pp. 127-147). Public Affairs.

[5] NEWS WIRES. (2020, septiembre 30). UN Security Council calls for immediate end to fighting in Nagorno-Karabakh. France 24. https://www.france24.com/en/20200930-un-security-council-calls-for-immediate-end-to-fighting-in-nagorno-karabakh.

[6] Naciones Unidas. (2020, octubre 8). UN chief condemns continuing escalation of violence in Nagorno-Karabakh. UN News. https://news.un.org/en/story/2020/10/1074712.

[7] Naciones Unidas. (2020, octubre 21). Both sides obliged to ‘spare and protect civilians’ over Nagorno-Karabakh fighting declares UN’s Guterres. UN News. https://news.un.org/en/story/2020/10/1075672.

[8] Naciones Unidas. (2020, octubre 23). Guterres pide superar las “rivalidades destructivas” en el Golfo Pérsico. Noticias ONU. https://news.un.org/es/story/2020/10/1482682.

[9] Naciones Unidas. (2020, junio 5). Yemen: Los donantes internacionales prometen 1350 millones de dólares para atender la crisis humanitaria. Noticias ONU. https://news.un.org/es/story/2020/06/1475362.

Imagen extraída:

https://www.65ymas.com/sociedad/hace-74-anos-se-fundo-la-onu-sabes-cual-es-su-funcion-en-la-sociedad_9437_102.html


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